Articulo publicado en la revista virtual el sumiller.com nº63 por JOSÉ JUAN LÓPEZ Secretario General de la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo (AAPET)
Así de categórico lo podemos afirmar. Las ostras, de Santa Pola. Ésta es la conclusión que sacamos tras la visita de la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo al criadero de “Ostres de la Badía” en la ciudad marinera. Para nosotros fue una experiencia diferente y aleccionadora, una constatación de que los recursos que nos regala el Mediterráneo pueden ser aprovechados de forma sostenible y natural para obtener un producto verdaderamente excelente. El proyecto comenzó a gestarse hace ya más de diez años en base a la constatación de que la ostra plana crecía espontáneamente en la rica bahía santapolera. Manuel Marhuenda, un joven biólogo natural del antiguo Cap de l’Aljub y director técnico de la compañía Promociones Marsan, investigó desde entonces cómo poder cultivar este molusco con gran tradición en nuestras costas del norte, pero prácticamente desconocido en el Mediterráneo.
Manuel es categórico en su afirmación: “en Galicia sólo el 5% de las ostras son de producción propia. En Santa Pola mantenemos la pureza genética, son originarias de la población natural de esta especie en los fondos de la bahía”. Una concesión de 900.000 m2 entre el Cabo de Santa Pola y la Isla de Tabarca es el hábitat donde las semillas se van instalando por sí solas en unos colectores especialmente diseñados. Cuando miden dos centímetros, se despegan para trasladarlas a unas cestas que cuelgan suspendidas en el mar, donde se alimentarán de forma natural con el plancton que generan las aguas de la bahía. Cuando adquieren el tamaño idóneo son recolectadas y pasan a las depuradoras en las instalaciones que la compañía tiene en la antigua lonja, aunque según Marhuenda “ni siquiera sería necesario depurarlas, pues en esta zona del Mediterráneo no existe vertido alguno y las ostras están absolutamente sanas”. Allí están preparados para una producción de 200.000 unidades al año. También cabe destacar que el proceso es totalmente sostenible: unos paneles solares soportan todo el consumo energético y se utiliza agua marina para toda la actividad, reduciendo al máximo el consumo de agua potable.
Una vez en su punto óptimo llega el momento del envasado y comercialización, que se inició en 2005. Manuel Marhuenda nos explica que “la mayor parte de la producción se está quedando en los restaurantes de Santa Pola, aunque también distribuyen nuestras ostras El Corte Inglés o Alcampo. La verdad es que los inicios siempre son complicados, porque en nuestra zona hay poca costumbre de consumir ostras y la gente todavía no conoce las nuestras”. Llegados a este punto, cada minuto que pasaba se nos iba haciendo más necesario degustar el manjar. A escasos metros del puerto, el restaurante A Ca Santos nos tenía preparada una degustación de Ostres de la Badía. La primera cata ciega que, según Marhuenda, realizaron los expertos, “comparó nuestras ostras con las gallegas y ganamos por abrumadora mayoría”. Y efectivamente, al probar esta fuente de ácido fólico nos dimos cuenta de que, en verdad, las ostras, de Santa Pola.
Cabe destacar ese sabor limpio y redondo que sólo puede desprender quien ha pasado su más tierna infancia junto a la Reserva Marina de Tabarca, la más antigua de España, con un punto de salinidad que nunca tendrán las gallegas, acostumbradas a juguetear en las saturadas rías. La prueba del algodón no engaña.
A las ostras de Santa Pola tan sólo les falta ese plus de promoción para darse a conocer y seguir aumentando ese bien ganado prestigio con el que ya cuenta en ámbitos hasta ahora limitados. Se venden tanto a mayoristas como al particular en tres calibres diferentes, a cada cual más sabroso. E incluso ahora en tiempos de crisis el que no come buenas ostras es porque no quiere. Desde sólo 18 euros podemos comprar una caja de 15 unidades preparadas para aguantar hasta cinco días en el frigorífico. Yo de usted no me lo perdería.
Para saber más:
www.ostresdelabadia.com
Fuente: www.elsumiller.com
